
Men in black 2
¿Saben? A mí siempre me ha sorprendido la figura del árbitro en el fútbol. ¿A ustedes, no? Analicémosla detenidamente: el árbitro es un tío, que suele ir de negro (¡no tenían otro color!) y que sigue la jugada con detenimiento, cortándola (la jugada, se sobrentiende; ¡malpensados!) cuando lo considera necesario. Y digo yo: ¡esto tiene otra lectura, hombre! Si no, vean. El árbitro es un tío desesperado (por eso va de negro), que antes solía ver los partidos por la tele y que no se comía ni una rosca; por ese motivo, decidió vivir el espectáculo del fútbol en directo y ver cómo el defensa se corre por la banda o los delanteros la meten por toda la escuadra (ahora entiendo porque Vän Gääl, ex - entrenador del Barça, lleva siempre una libreta a los partidos: para tomar apuntes, que esa lección no le había quedado nada clara, ¡pillín!). Y, ¡cómo no!, cuando no ha visto bien la jugada, pita falta, pues quiere volver a ver cómo los defensas se corren por las bandas (no se han fijado que el árbitro también lleva una libreta, como Vän Gääl?); o, fuera de juego, ya que no le ha gustado cómo el delantero la mete por la escuadra (‘¡qué cabrón!’; ni que él las metiera como Hugo Sánchez, con chilena incluida, ¡manda huevos!). Ahora puedo llegar a entender porqué nadie quiere ser árbitro de fútbol. Es que, explícale a tus amigos qué te ha llevado a ser árbitro de fútbol. ¡Joder con el cachondeo! ¡Como si ahora ya no tuviera bastante!
Pero, eso no es todo, no. ¿Se han fijado Vds. alguna vez en el pito del árbitro? ¡Sí señores, sí! El árbitro es un señor que lleva colgando a todos los partidos su ‘pito’ y que parece, por si esto no fuera suficiente, que está orgulloso de él. Explíquenme, si no, porqué este señor se pasa la mitad del encuentro con su miembro (¡el pito, perdón!) en la boca. ¿No tendrá otro tipo de entretenimiento ese ‘cabrón’? ¡Joder! Este tipo tendría un futuro como estrella del porno... de cojones (nunca mejor dicho, ¡de cojones!). Aunque, para cojones, los de los jugadores, que... ¿han visto dónde ponen sus manos a la hora de colocar la barrera? ¡Qué calentorros, hombre! ¡Qué calentorros!
¿Y los jueces de línea? Esto es increíble: dos tíos que se corren la banda durante noventa minutos, agarrados a su banderín, levantándolo o bajándolo según la posesión del balón corresponda a uno u otro equipo. ¡Esos tíos sí que están desesperados, joder! ¡Y lo que aguantan los cabrones: noventa minutos de juego, más la prolongación (nunca mejor dicho)! ¡Claro! Y el cuarto árbitro, ahí, que espera a que alguno se lesione para poder entrar al terreno de juego. “Es que... es para tomar apuntes” (como el Vän Gääl, ¿no te jode?)
Pero, ¿los jugadores? ¿No se han preguntado en alguna ocasión a qué juegan? Recuerdo una imagen que se produjo hace años en un terreno de juego y que me dejó totalmente traumatizado. ¡Seguro que Vds. la vieron alguna vez! Sí, hombre, cuando Míchel le tocaba sus partes a Valderrama, el de los pelos a lo ‘afro’ (¡como los míos!). No sé si se acordarán de la cara que puso Valderrama ante esa situación: ¡al tío se le quedó una cara! ¿Y Míchel? ¿Es que el tío estaba tan desesperado como para sobarle en sus partes ante tanta gente? ¡Seguro que el ‘cabrón’ disfrutó! Ahora, al menos, sí puedo entender que ‘el fútbol es un deporte de pelotas’ (yo pensé que eran de otro tipo, aunque nunca se sabe...; nunca se sabe). ¡Mira que ya jode que un tío cobre tantos millones por tocar las pelotas! Es lo mismo que el jefe hace conmigo todos los días en el trabajo, aunque a mí no me paga un duro por ello. ¡Hay que joderse, coño! ¡Hay que joderse!
¡Lógico! Visto todo esto, los que también deben disfrutar de este espectáculo del fútbol son los cámaras de televisión. ¡Ahora lo comprendo! Tanta cámara, tantas repeticiones de la ‘corrida’ (¡perdón!, la jugada; ¿en qué estaría yo pensando?) desde todos los ángulos, para ver las pelotas del Butragueño -¿recuerdan?- que no logro asimilar cómo el buitre podía volar con tanto peso a su cola (o línea de flotación, ¡como Vds. prefieran!).
