
El del mono con la ballesta
¿Saben? He cambiado de profesión. Antes era profesor, pero no me gustaba (demasiados niños alrededor). Ahora, ya no. Ahora me he convertido en crítico de anuncios. Se preguntarán: ¿qué es eso? La misma expresión lo dice todo: crítico, que critica; de anuncios, esto es, de lo que anuncian. Los anuncios que a mí me gustan son los de la tele. ¡Hay unos pedazo anuncios! Para que sepan cómo trabaja un crítico de anuncios televisivos, les voy a analizar uno de esos anuncios que podemos ver todos los días a través de nuestro aparato televisivo; y no les voy a cobrar. ¡Qué chollo!
¿Han visto el anuncio del Renault Clio? Sí; ése en el que aparece un tío conduciendo un flamante Clio azul por la autopista, acompañado de un ‘mono con una ballesta’. ¿Se lo imaginan? Vas tú por la carretera, con tu pedazo de Seat 600 de un color oscuro a lo Michael Jackson y, de pronto, te topas con ese coche que lleva como pasajero a un mono. Entonces, te quedas pensativo y piensas eso de: “¡qué mala ostia tiene tu suegra, macho; que lo siento por ti!”. Y el caso es que yo siempre me lo pregunto: ¿por qué eligieron a un mono como acompañante de ese tío? Será que como el tipo está cachas le están llamando mono (‘es guapillo y eso’). Aunque también puede ser que a los del anuncio les fastidie que el tío vaya tan de chulo y guaperas por la vida, y hayan pensado que ‘por ser tan chulo te jodes y te plantamos un mono al lado, para que pases vergüenza’. Bueno, prefiero eso que pensar que al tío le va la zoofilia; si es así, podrían haber elegido un coche más amplio (un Mercedes Clase C), que el espacio también cuenta en ese tipo de ocasiones.
Si curioso resulta tener de acompañante a un mono –bueno; si es el jefe, ya lo puedo hasta entender-, no menos llamativo es que éste lleve una ballesta entre sus manos. ¿Qué nos querrán decir con esto? Sí, hombre, que a los del anuncio les fastidia tanto que el tío vaya de chuleta por la vida, que quieren cargárselo –‘¿no habría sido mejor contratar a otro?’-. Igual, también se puede referir a que, visto que el conductor está tan bueno, se la pone dura a los pasajeros -¿hasta tal extremo? Yo también quiero un coche así-.
Claro; pero, aquí no acaba todo. La cuestión es rizar el rizo; y, como ya no nos había costado interpretar a qué querrían aludir con el tema del mono, van y nos sueltan ahora otra imagen en la que aparece el mismo tío de antes, aunque esta vez acompañado de un ‘pingüino con dinamita’. ¡Va! No es tan difícil. Lo del pingüino es evidente: el coche tiene aire acondicionado para que el pingüino no pase calor; pero, ¿la dinamita? Será que si le quitas el aire acondicionado, amenaza con volar el coche y tu cabeza con la dinamita. No obstante, ¿a quién representará el pingüino? A su suegra. Así todo cobra sentido: el pingüino, su suegra, es una persona fría y calculadora, que necesita del aire acondicionado para no calentarse demasiado –lo que a mí me extraña es que exista alguien capaz de hacerla entrar en calor-. Asimismo, su suegra siempre está de mala ostia, como casi todas las suegras. Por eso, lleva la dinamita; que, cuando se enfada, explota y arrasa con todo lo que tiene a su lado. ¡Pobrecito yerno! ¿No les da pena? A las suegras, seguro que no.
Ya saben; de ahora en adelante, cuando vean un anuncio televisivo, aprendan a leer entre líneas. Deben percatarse de que toda propaganda guarda escondida un mensaje subliminal. ¿Que no? Si no me creen, juzguen a los políticos que nos venden una imagen de corderitos, y luego resulta que se convierten en monos con ballestas o pingüinos con dinamita. ¡Ándense con ojo!
